Así afecta no dormir bien a tu salud

El sueño es un periodo de inconciencia del cuerpo donde el cerebro permanece sumamente activo, aunque el resto del cuerpo este intermitentemente en reposo. Es un proceso biológico que ayuda al procesar nueva información. El estado de sueño pasa por 3 fases y cada una es importante para garantizar el descanso, asegurar la comprensión de información y crear recuerdos. Por esta definición y estudios relacionados a este estado del cuerpo es que hemos escuchado frases como “para estar saludables debemos dormir 8 horas”, “el sueño te ayuda a recuperar energías”, “dormir te rejuvenece”, “las personas que duermen bien tienen mejor memoria”, “dormir bien ayuda a mantener nuestra figura”, entre muchas otras frases y titulares sobre el sueño. La mayoría de dichas aseveraciones salen de estudios sobre el sueño y la importancia de dormir. Aquí estaré describiendo por qué dormir bien es importante y cuáles son las consecuencias para la salud, a corto y a largo plazo que nos pueden ocurrir si no tenemos la cantidad de tiempo recomendado para descansar nuestro cuerpo.

Primero comencemos hablando sobre cuanto debo dormir según mi edad, pues nuestro cuerpo, en función a las etapas que experimentamos con el crecimiento, tiene necesidades diferentes para todo lo que hacemos y en especial con el sueño. Según estudios de los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus ciclas en inglés) y las investigaciones científicas sobre dormir bien, y del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, las recomendaciones generales para dormir pueden realizarse según las edades. Aquí las sugerencias de las fuentes antes mencionadas ante las horas de sueño adecuadas por edad:

  • Recién nacidos y bebés (0 meses-24 meses): Entre 16 y 18 horas al día.
  • Niños en edad preescolar (3-5 años): Entre 11 y 12 horas al día.
  • Niños en edad escolar (6-10 años): 10 horas al día.
  • Adolescentes (11-18 años): Entre 9 y 10 horas al día.
  • Jóvenes y adultos, incluyendo adultos mayores (19 años en adelante): Entre 7 y 8 horas al día.

 

Aunque no existe suficiente evidencia con la población de adultos mayores, personas con de 65 años o más, con relación a su necesidad de tiempo de sueño, sí sabemos que a medida que las personas envejecen tienden a dormir menos o pasar menos tiempo en sueño profundo, por lo que se despiertan fácilmente y sus horas de sueño no suelen ser corridas por lo que se comienzan a incluir las siestas durante el día.  En general, esta son las guías de necesidad de sueño por etapas de desarrollo, pero sabemos que cada reloj biológico es individual y sufre cambios a medida en que avanzamos en la vida, así que también se ve afectado por nuestras rutinas diarias de actividades, estímulos, culturas y factores sociodemográficos. 

En segundo lugar, conversemos sobre las consecuencias a corto plazo y a largo plazo de no dormir lo suficiente en nuestra salud.

A corto plazo, el no dormir lo suficiente nos provoca la sensación de cansancio durante el día, la capacidad de pensar con claridad se afecta, así como la capacidad de reaccionar rápidamente a cualquier evento o acciones. Diariamente formamos una librería de recuerdos, pero, si no descansamos, esa capacidad de formar recuerdos se pierde, cosas tan sencillas como que hice ayer, donde guardé las llaves, cual es la contraseña que cambié, etc. Ésta pérdida de habilidades y de reacción nos hacen pensar con menos claridad por lo que estaremos más propensos a accidentes de todo tipo. Otra consecuencia a corto plazo es que se afecta el estado de ánimo, pues la falta de sueño nos pone irritables, depresivos o ansiosos.  Estas consecuencias a corto plazo ocurren porque usualmente el sueño ayuda a regular la sangre así también las hormonas del estrés, el sueño lo que ayuda al sistema nervioso. Con la falta de sueño se ven afectadas todas estas capacidades de regulación de hormonas por lo que desatan otras complicaciones a la salud.

A largo plazo, el no dormir bien desarrolla problemas del sueño que se caracterizan por problemas respiratorios y de circulación. Un sueño interrumpido o limitado contribuye a la elevación de presión arterial acercándonos a un diagnóstico de hipertensión. Otra condición asociada al sueño es la apnea obstructiva del sueño, la cual es una condición que afecta la calidad del sueño y puede tener consecuencias grabes en la salud si no se trata a tiempo. Estudios del NIH han encontrado que no dormir lo suficiente o dormir mal afecta la salud física, aumentando el riesgo de enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, enfermedades del riñón, diabetes tipo 2 y obesidad.

Esperamos que esta información poderosa del sueño ayude a entender que descansar tu cuerpo según tu edad es importante para evitar consecuencias a la salud, ya sean a corto o a largo plazo. Dormir es importante para todos, dulces sueños.

Referencias:

Sheps, Sheldon G. (2019) Privación del sueño: ¿es una causa de presión arterial alta? Mayo Foundation for Medical Education and Research (MFMER).9 de Enero de 2019 recuperado de https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/high-blood-pressure/expert-answers/sleep-deprivation/faq-20057959 el 5/8/2020.

Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI por sus siglas en inglés) (2009). At-a-glance: Healthy sleep. Obtenido el 22 de mayo de 2020 de http://www.nhlbi.nih.gov/health/public/sleep/healthy_sleep_atglance.pdf 

Instituto Nacional de Enfermedades Neurológicas y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS por sus siglas en inglés) (2007). How much sleep do we need? In Brain basics: Understanding sleep. Obtenido el 22 de mayo de 2020 de https://www.ninds.nih.gov/Disorders/Patient-Caregiver-Education/Understanding-Sleep  

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